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Vargas Llosa: A la sombra de los cuervos

Rechazo de intelectuales franceses por sus posiciones de ultraderecha

Publicado: 2021-12-13


La obsesión anti izquierdista de Mario Vargas Llosa lo ha llevado esta vez a incursionar en Chile para apoyar la candidatura presidencial de José Antonio Kast, quien definirá la segunda vuelta electoral con Gabriel Boric del izquierdista Frente Amplio, aliado del Partido Comunista en la Alianza Apruebo Dignidad, el próximo 19 de diciembre. Antes, el Premio Nóbel de Literatura le había dado un espaldarazo a Keiko Fujimori frente a Pedro Castillo. Luego de su fracaso denunció inescrupulosamente un fraude electoral –descartado por todos los observadores internacionales– en cuanto foro internacional pudo. Hoy, aunque no lo diga explícitamente apoya, o al menos mira con simpatía, las iniciativas golpistas para vacar a Castillo.

En el diálogo virtual que mantuvo con Kast, difundido por el canal de la Fundación Internacional para la Libertad, dijo que el presidente “es un pobre señor que no tiene idea de los problemas elementales del Perú”. Como si él, lo supiera, añadió “el pobre no sabe dónde está parado”. Sus obtusas posiciones políticas están haciendo mella sobre su prestigio internacional como escritor y hace pensar a muchos, que se trata de un caso clínico pues cuando escribe ficción, parece ser otra persona. Tiempos Recios, por ejemplo, es para muchos la mejor exposición sobre el lawfare.

La reciente incorporación de Vargas Llosa a la Academia Francesa de la Lengua ha sido rechazada por un grupo de intelectuales de ese país “por sus posiciones políticas que en más de una ocasión se acercaron a la ultraderecha”. En un comunicado publicado por el diario francés Libération expresaron su “estupefacción” por la inclusión del Nóbel de Literatura de 2010 en el grupo de "los inmortales" que deben velar por el lenguaje francés y advirtieron que incluirlo en la Academia "mancilla la imagen de Francia en América Latina, donde sus posturas extremistas son bien conocidas y suscitan un fuerte rechazo".

Advierten que tal decisión presenta graves problemas éticos, en particular por su apoyo

- al candidato de extrema derecha a la presidencia de Chile, José Antonio Kast, a quien definen como "nostálgico defensor de la dictadura militar de Pinochet";

- al actual presidente de Colombia, Iván Duque, que "acabó con los acuerdos de paz firmados en 2016" con la guerrilla de las FARC y que disuelve manifestaciones "a disparo limpio";

- a la candidata Keiko Fujimori, quien no o acepta el resultado de los comicios, niega la legitimidad del ganador, Pedro Castillo y “hace campaña por la destitución del nuevo presidente, se desentiende de los grupos de ultraderecha que atacan físicamente a personalidades políticas de centro izquierda y centro derecha, algunos de los cuales propician un golpe de Estado y resaltan “el papel activo que Vargas Llosa ha jugado en la llegada de este caos a Perú haciendo una campaña sin reservas en favor de Keiko Fujimori, a la que presenta como último obstáculo contra el comunismo”.

Asimismo, recuerdan que en 1995 el demócrata Vargas Llosa pidió "enterrar el pasado" en Argentina, en referencia a los crímenes cometidos por la dictadura en ese país y, finalmente, su implicación en los llamados Pandora Papers, donde se reveló que tenía sociedades en paraísos fiscales para evadir impuestos.

Su reciente injerencia en Chile

El abanderado de la institucionalidad democrática, del Estado de Derecho y de la libertad defiende a un candidato que amenaza con eliminar los derechos conquistados por las mujeres y “promueve una sociedad regresiva, intolerante con la diversidad y contraria a los compromisos internacionales a los que Chile adhiere en esta materia”. Así lo han denunciado en un manifiesto los miembros del Foro Permanente de Política Exterior de Chile que agrupa a personalidades como Ricardo Lagos, Isabel Allende, Juan Somavía, José Miguel Inzulza, Juan Gabriel Valdés, entre otros.

¿Con quién cabe estar ahora? se preguntan. “¿Con aquel que defiende la herencia pinochetista y promete nacionalismos al estilo Trump o Bolsonaro, en la misma ruta de los gobiernos extremistas de derecha de Hungría y Polonia? ¿O la opción de Gabriel Boric, quien desde su energía joven emerge con la fuerza de una generación con mirada amplia para abrir espacio a un nuevo Chile en el devenir del mundo?” Según los firmantes, “la ciudadanía sin anteojeras tiene clara la respuesta”.

El Foro rechaza el cierre de las instituciones pertenecientes a Naciones Unidas en Chile y de centros de estudios y reflexión académica y considera que no es construyendo zanjas como cabe convivir con los vecinos, tal como propone Kast. Destaca “la propuesta de las nuevas generaciones, de las que Boric es parte, de construir otras formas de diálogo regional. Se trata de pensar en la economía verde (…) de rescatar y defender las aguas y todos los recursos hídricos, de descontaminar el mar, de coordinar los desarrollos energéticos, de contener la deforestación, de articular los recursos digitales (…) de cooperar para enfrentar las pandemias y sus consecuencias. En suma, de un diálogo regional propio del siglo XXI”. Consideran que Boric tiene fuerte legitimidad para gobernar porque supo abrir un camino que permitió por primera vez que la diversidad del país se convocara a redactar su Carta Fundamental.

Al igual que en la contienda Fujimori-Castillo, el repertorio de Vargas Llosa incluye la visita del líder opositor venezolano, Leopoldo López (condenado por la justicia venezolana por los delitos de instigación pública, daños a la propiedad, incendio intencional y asociación para delinquir durante las protestas de 2014), quien visita los sets de televisión chilenos donde advierte del peligro de convertirse en Venezuela.

Como se recordará, en su columna, Asomándose al abismo, pidió votar por Keiko Fujimori por ser el mal menor, dijo que la apoyaría por encarnar valores “democráticos” y advirtió que un eventual Gobierno de Pedro Castillo “sería una verdadera catástrofe” que podría llevar al Perú a repetir la experiencia “dramática” de Venezuela y podría convertir al país en comunista, autoritario y totalitario”. Mientras hoy pasa por alto las posiciones de Katz frente a la legalización del aborto y del matrimonio de personas del mismo sexo –una posición que, a su parecer “está realmente en contra de la modernidad” –fue esa una de las críticas que le cuestionó al entonces candidato Pedro Castillo. Seis días antes de las elecciones, la candidata presidencial Fujimori firmó un “Juramento por el Perú” mediante el cual se comprometió a preservar la democracia. En el acto estuvieron presentes el líder opositor venezolano Leopoldo López, Álvaro Vargas Llosa, y de forma remota, el Premio Nobel. Keiko Fujimori pidió perdón por los errores cometidos por su partido al desestabilizar el gobierno anterior y ser artífice de las tres vacancias que tuvieron lugar Reconoció que “en el pasado reciente, mi partido y yo no estuvimos a la altura de las circunstancias y que los errores cometidos, y la injusta prisión preventiva que viví, me dejaron una profunda lección”. Pero no parece haberla aprendido.

López dice que “Boric tiene mucha cercanía con el proyecto político continental que representa Maduro y que hay una afinidad ideológica”. Advierte que, si ganara, la Carta Magna sería un proyecto similar al de su país. La presidente de la Convención Constituyente, Elisa Loncón, ha señalado que los representantes con los que se ha reunido López buscan boicotear el proceso y aclara que este no tiene nada que ver con Venezuela.

A la par de vociferar a los cuatro vientos que “sería una tragedia para América Latina que la izquierda siga ganando elecciones”, el Nobel debería exigirle a Kast que deslinde con el pasado nazi de su padre, documentado en días recientes por el periodista Mauricio Weibel. En 2018, Javier Rebolledo, autor del libro A la sombra de los cuervos: los cómplices de la dictadura, señaló detalles sobre la huida de Alemania del padre del candidato y sus vínculos con el régimen de Pinochet. Interrogado por periodistas sobre el pasado nazi de su progenitor, Kast siempre lo negó y dijo estar orgulloso de su descendencia. El apoyo de Vargas Llosa a la candidatura de Kast representa lo más retrógrado del pensamiento liberal y del respeto a la democracia.


Escrito por

Ariela Ruiz Caro

Economista. Consultora internacional en temas de comercio, integración y recursos naturales @arielaruizcaro


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